Dríada

Sólo di una última mirada al mar antes de salir de la playa. Me juré encontrarte y nunca rendirme. Comencé a alejarme siguiendo una extraña sensación. Como un llamado. Llegué a un sendero que llevaba al bosque. Caminé y caminé hasta que deje de pisar tierra y comenzaba el pasto. Me adentré en la espesura del bosque. Sentía que alguien me seguía. Que me observaban constantemente. Caminaba cada vez más rápido, hasta el punto de comenzar a correr torpemente. Estos pies nuevos me son extraños. Caminé muchas horas, ¿o tal vez fueron solo unos minutos? Llegué al corazón del bosque. El silencio reinaba. Había tanta luz que tuve que cerrar los ojos. ¿Acaso eres tú brillando tan intensamente?
...
¡Te encontré! ¿Realmente lo hice? Pero, ¿qué decirte? ¿Estás bien? No pensé encontarte tan pronto. Aún no se que pasa, ¿volverás?¿por qué te fuiste? Tantas dudas. ¿Por dónde comenzar?
...
Abrí los ojos lentamente. Aún no podía ver. Escuché una voz que era dulce y a la vez dura. No se entendía. Se acercaba. Una figura extraña se puso frente a mi y dió sombra a mi rostro. Pude ver algo. Era un árbol en forma de mujer. ¿O acaso era una mujer con cuerpo de árbol? Qué se yo...
-Bienvenido, estaba esperándote.
-¿Quién eres? ¿Esperándome?
-Soy lo que los humanos llaman Dríada. O solían hacerlo. Ahora somos tan pocas que creen que no existimos.
-¿Y por qué estabas esperándome? ¿eras tú quien me hizo seguir este sendero?
-No, yo no te llamé, sabía que vendrías tarde o temprano.
-¿Por qué? Por cierto, ¿qué lugar es éste?
-Éstas en el corazón del bosque.
-No puedo ver nada. Hay tanto brillo. ¿Acaso es la Lunna?
-No, la Lunna no está aquí. No puedes ver éste lugar porque eres un humano ahora. Pero dentro de tus recuerdos, encontrarás la forma de verlo. Déjame ayudar...
Sentí algo frío y duro en mi frente. Como una mano gigante. El brillo comenzó a disminuir. Sentía como si ya hubiera estado aquí tiempo atrás. Era un lugar hermoso, rodeado de árboles y todo tipo de arbustos. No hacía frío ni calor. Había un poco de niebla. Muy fina, como sólo para darle un toque de misterio al lugar. En el centro había un lago. Iba a acercarme pero la Dríada me detuvo. Entonces la observe. Era tan hermosa. Su rostro parecía tallado con muchísimo cuidado. No podía dejar de verlo.
-Éste es mi hogar. Sé lo que te preguntas. No, la Lunna no esta aquí.
-¿Pero ya ha estado aquí?
-Sí, ya ha estado aquí, contigo. Somos amigas de hace mucho.
-¿Yo, aquí...?
-Sí, recuerdo la primera vez que llegaste aquí. Lunna me dijo: debes conocer a mi nuevo amigo. Entonces ella bajó mucho, estaba muy cerca, y de repente el lago que ves aquí comenzo a agitarse muy fuerte y de repente saliste tu. No en carne y hueso. Eras solamente agua. Caíste justo aquí. Ella y yo reíamos. Ella bajó con mi forma, solo que ella era de luz.
-No lo recuerdo. He estado en tantos sitios... Por cierto, has dicho que me esperabas ¿Por qué?
-Verás, cuando ella descendía, tu volvías y hablabamos por horas. Muchas veces hablaba yo contigo, cuando el lago era parte de ti. Me sorprendía tu sabiduría. Siempre me entretenías con detalles de cosas que tal vez nunca hubieran pasado por mi mente. A veces envidiaba que fueras tan viejo. Sabías demasiado. Bueno, hace unos días, ella estaba muy lejos. No brillaba. Y cuando me asomaba al lago a hablar contigo solo veía mi reflejo. Y ahora ya no está y cuando me asomo al lago solo veo esto.
Me hizo una seña para que me acercara al lago. Miré y al centro estaba el reflejo de una Lunna llena.
-Lleva así días. Por eso supe que vendrías. Pero no esperaba verte en esta forma, tan desesperado y débil...
***

